Ondas Rusas e Interferenciales E-mail
Dentro de las modalidades de electroterapia en el área de la fisiatría encontramos a las corrientes interferenciales y a las ondas Rusas como opciones de uso cada vez mayor en estética.
Las corrientes interferenciales son utilizadas en medicina a partir de las experiencias del Dr. Nemec, quien investigó los efectos de las corrientes eléctricas en el cuerpo humano en los años 60.
El mecanismo íntimo de la génesis de estas ondas se encuentra en la coexistencia en tiempo y espacio de dos corrientes de alta frecuencia (1000 a 4000 Hz.), pero con una diferencia de 1 a 100 Hz. entre sí, penetrando en profundidad a la intimidad de la masa muscular, aunque actuando con una tercer corriente endógena (corriente interferencial), resultante de la diferencia de la frecuencia de las dos corrientes de origen que se interfieren entre sí.
 

 
Hasta ese momento, las diferentes técnicas de electroterapia estaban condicionadas por su limitación en el área de acción y por la necesidad de aumentar la intensidad de las aplicaciones para acceder a profundidades mayores, con el consecuente aumento de las molestias ocasionadas a los pacientes, a veces muy dolorosas.
Las ondas interferenciales presentan marcadas diferencias sobre los otros tipos de ondas utilizadas en electroterapia:
  • Alta penetración en profundidad por la elevada frecuencia de las corrientes de origen.
  • Excelente tolerancia al procedimiento debido a la disminución de la impedancia o resistencia de la piel.
  • Posibilidad de utilizar intensidades realmente altas gracias a los factores antedichos.
  • Efectiva estimulación muscular debido a la adecuada frecuencia estimulante de la corriente endógena resultante.
  • Campo de aplicación (o área de trabajo efectiva) de amplitud solo determinada por la ubicación de los electrodos.
  • Efecto estimulante residual una vez terminada la aplicación secundario al alto reclutamiento de fibras motoras.
Las corrientes interferenciales así formadas presentan cualidades terapéuticas particulares como ser la acción excitomotríz marcada, favorecer el flujo venoso de retorno, un efecto analgésico persistente y creciente en sesiones sucesivas por aumento del umbral doloroso, y la tonificación muscular.
Las características descriptas anteriormente hacen que esta modalidad de electroterapia encuentre sus principales indicaciones en patologías traumatológicas, reumatológicas, circulatorias, y estéticas.
 
En este último grupo, encontramos que se destaca el uso de las corrientes interferenciales en la hipotonía y/o flaccidez muscular (pos parto, por disminución brusca de peso con disminución del panículo adiposo), en situaciones que requieran hipertrofia muscular, dolor muscular por contracturas, afecciones circulatorias de los miembros inferiores (insuficiencia venosa, várices, déficit circulatorias, etc.), absorción de edemas y hematomas por normalización del tono muscular de la pared vascular.
 
Es de particular utilidad en la PEFE (celulitis) para mejorar la hipotonía muscular y flaccidez muscular incrementando a la vez el flujo sanguíneo local, mejorando así el aporte de oxígeno y el barrido de las toxinas y el material de desecho.
En cuanto a las ondas Rusas (o corrientes de Kotz), son ondas de frecuencia elevada y forma de onda particular, que permiten un trabajo en profundidad pero selectivo sobre un determinado músculo, generando un efecto tonificante e hipertrófico, con gran reclutamiento de fibras motoras, con una modalidad de excelente tolerancia y muy buenos resultados.
 
Al igual que la corriente interferencial, las ondas rusas vencen la impedancia de la piel por su frecuencia elevada alrededor de 2500 Hz.), permitiendo su acción a gran profundidad, sin alterar la sensibilidad cutánea.
Es destacable lo seguras que resultan las corrientes interferenciales y las ondas Rusas, debido a que pertenecen al grupo de las corrientes bidireccionales, sin componente galvánico, disminuyendo así el riesgo de producir sensaciones displacenteras. Por otro lado, las características intrínsecas de su mecanismo de generación y origen, hacen que no existan molestias significativas que obliguen a discontinuar el tratamiento, y que ocasionen dolor.
 

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